QUÉ ES UN DIAMANTE
El Diamante es carbono puro y necesita unas condiciones extremas para formarse: ser comprimido a una presión de 50.000 Kg./cm. cuadrado, sometido a una temperatura de 1.400ºC y todo ello a una profundidad de 200 Km. bajo la superficie terrestre.
Se han necesitado más de 2 millones de años para formarse y sólo son conducidos hacia el exterior por las corrientes producidas por terremotos y volcanes, que los impulsan hacia arriba con una tremenda fuerza para llenarnos de asombro y fascinación.
Los diamantes son muy raros. Por lo general, deben procesarse 250 toneladas de rocas, arena y grava para obtener un quilate de diamante.
Cada diamante es único. Como una huella digital, no hay dos iguales. Cuando tenemos un diamante en nuestras manos, estamos sosteniendo un trozo de la historia de la tierra.
Hasta el siglo XVIII, la India era el único lugar de donde procedían todos los diamantes del mundo. En la segunda mitad del siglo XIX, se descubrieron los primeros diamantes en Africa. Hoy día, los países proveedores de diamantes más importantes son Australia y Congo para los diamantes industriales y Sudáfrica, Australia, Congo, Rusia, Namibia y Botswana para las piedras de calidad gema.
EL DIAMANTE COMO INVERSIÓN
Multitud de razones avalan que la compra de diamantes es una magnífica inversión a largo plazo. Al tratarse de uno de los materiales más escasos de la tierra y con una demanda creciente, la tendencia alcista irá incrementando su valor con el paso del tiempo.
Actualmente, casi el 90% de la demanda corresponde a Estados Unidos, Japón y Europa, pero países emergentes como China, India o Rusia están aumentando su consumo de forma exponencial, lo que conllevará un notable aumento de los precios.
En los últimos 25 años el incremento de precios ha oscilado entre un 5 y un 10% anual, pero los analistas apuntan a que este crecimiento será superior a los dos dígitos para los más raros, los más escasos, los que superan 1 quilate de peso.
La gran diferencia con otras inversiones es que no requiere mantenimiento, se transporta cómodamente y nunca se estropea. ¡Es para siempre!. Y además de una belleza incomparable con ningún otro bien. Es un valor seguro como inversión y de un glamour desbordante.
Cada vez son más los expertos a nivel internacional que recomiendan la compra de diamantes como estrategia de diversificación del patrimonio. Eso sí, siempre con la garantía de una certificación que homologue qué diamante estamos comprando.
Sotheby´s vendió en 1995 un diamante de 100 cts. por 16 millones de $. Se entiende que además de una inversión sólida es también algo emocionante y único.